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Eddie Fitte: "Soy violento a la hora de escribir"

  • Foto del escritor: candespann
    candespann
  • 1 nov 2017
  • 12 min de lectura

Actualizado: 20 jul 2020


Eddie Fitte, el periodista digital y de investigaciones cuenta cómo es trabajar en la web, opina sobre la situación de los medios gráficos y explica cuales son sus métodos a la hora de llevar a cabo una investigación.

Eddie Fitte es un periodista de gráfica, web y televisión, además de ser escritor. En 2015 publicó, de la mano de Planeta, su primer libro "Un Culo en mi ventana", que tuvo una gran recepción. Y se estima que el próximo año publicará otro. En la actualidad, además, conduce el microprograma "De Barrio" producido por Pol-ka y emitido por tv y on line. En este encuentro, el "periodista todo tatuado de Canal 13" como lo llaman, opinó sobre los medios en los que trabaja y, entre otras cosas, contó cómo fue que pasó de escribir en su blog a trabajar para uno de los canales más importantes de nuestro país.

¿Qué diferencias encontrás a la hora de escribir para la web, en contraposición con la gráfica?

La diferencia parte de las cosas que uno escribe para distintos públicos, me parece que el de la gráfica es un público que por ahí está más dispuesto a sentarse a leer una historia, con un desarrollo, con distintas aristas, a seguir un recuadro, seguir una serie de fotos con distintos epígrafes.

El lector de web es mucho más fugaz, más ecléctico. Que salta de tema en tema, no necesita tener todo separado en secciones. Técnicamente navega: va de puerto en puerto, y necesita textos mucho más concisos. Se limita más a la cuestión informativa. Hoy por hoy la gráfica, por la cuestión que produce esta extinción que está atravesando el periodismo gráfico, tiene esa característica de ser más analítico e impulsado, porque entiendo que el público tiene más tiempo.

Hay dos teorías que hablan del futuro de los diarios en el mundo. Una dice que van a desaparecer, y la otra, que solo van a quedar para una elite. ¿Con cuál te quedás?

Para mí el hecho de que los diarios escriban para una elite, me parece bastante parecido a una desaparición. Creo que hasta los considero sinónimos. En todo caso, para las elites, puede llegar a ser una revista pero, hasta en ellas vos hablas con cualquier editor en jefe, de cualquier revista y, prácticamente, las dominicales de los diarios son industrias que están (no estoy diciendo ninguna novedad) absolutamente en crisis y no por una cuestión de que no haya público para consumirlas.

Siempre uno tiende a pensar que la gente va a dejar de leer diarios, o va a dejar de leer revistas, efectivamente están dejando de hacerlo, pero desaparecen porque la pauta publicitaria se empieza a volcar hacia las redes sociales, hacia los medios digitales, y cada vez es menos la que se dirige hacia los medios tradicionales, porque es menos la pérdida de tiempo.

Entonces, la extinción pasa más que por una cuestión de falta de consumo, por falta de impresión. Y quedarán los diarios y revistas más que de elite, yo diría de nicho. Dirigidas a públicos muy particulares, como me pasa a mí con determinados Fanfics de música indie y demás. Como que son cosas que por ahí se prenden para dos mil boludos como yo y entonces los dos mil boludos estamos contentos, pero ya se va a dejar esa industria más masiva.

El otro día leí una definición de lo que sería un periodista digital, y me llamó la atención, dice que “Es cualquiera que acceda a Internet el que tienen la capacidad de informar ¿compartís esa idea?

A ver, estoy de acuerdo, pero también entiendo que es discutible. Es medio reduccionista. Efectivamente Internet ha sido una herramienta que le ha dado a todo el mundo la oportunidad para comunicar, tienen esa posibilidad de informar. El tema es que lo hagan bien. Informar puede informar cualquiera, el tema es como lo haces y en ese análisis cualitativo, por supuesto que entra la formación que tenemos nosotros como periodistas y que se supone que deberíamos informar mejor que el usuario promedio de Internet. Tampoco sucede a menudo.

Entonces, yo no creo ni que cualquier usuario de Internet pueda informar… y también me parece que hay un montón de periodistas que, a pesar de haber estudiado, tampoco están en condiciones de hacerlo y si lo hacen, no lo hacen bien. Es como todo, en Internet, cada información que se publica tiene que ser tratada de manera tan minuciosa como a la hora de leer la información de un diario y tomar las cosas como de quien viene. Uno no puede tomar la información como certera de un delito, que publica alguien con cuatro seguidores como si fuera algo cierto, como tampoco puede agarrar la noticia del diario, sea de la vereda que fuera y tomar esa información como cierta, neutral y objetiva.

¿Como fue el cambio de pasar a escribir en tu propio blog a trabajar en uno de los canales más importantes del país?

Yo trabajaba en el diario Clarín. Había entrado en una etapa de freelance, me estaba dedicando a escribir para Ñ y para SI que eran dos suplementos, uno de jóvenes y el otro de cultura. Mientras tanto tenía mi trabajo fijo en la redacción, que me resultaba muy desagradable, y como era tan desagradable, trataba de canalizar un poco mis penas, para decirlo de alguna manera sobredimensionada, por lo mal que lo pasaba.

Y empecé a escribir un blog que se llamaba Internet me cagó el laburo que era básicamente mi historia en la redacción, todos mis días. Era un diario personal, íntimo, y lo que hacía era escribir y cambiarles los nombres a editores y compañeros. Eso se fue viralizando de a poquito, como un microclima periodístico de compañeros y de colegas. Nadie sabía que lo escribía yo. Y un día me escribieron de TN, que estaban empezando con el sitio tn.com.ar, que ya existía, pero estaban empezando a dedicar mucho más presupuesto y se estaban a volcarse a la parte digital; y me preguntaron a mí se quería poner mi columna dentro del sitio, y que ésta fuera tal cual era mi blog.

Que respetara el mismo tono, la misma conexión diaria, que fuera todo igual. Me estaban comprando el blog y querían que le cambiara el nombre, que en ese momento era El Desagradable, la idea era seguir por supuesto todo formal, porque cambiaron la tipografía y los formatos. Pero el blog debe seguir ahí, en los índices de Word.

Y bueno, cuestión que un día, me frenó un productor de Notitrece, el noticiero del mediodía del canal. Me preguntó si quería hacer una prueba a cámara. Entonces hice tres pruebas, que si las hiciera hoy me muero, por vergüenza ajena y propia, pero bueno, fui lo suficientemente útil como para hacerme un huequito ahí adentro del canal.

Ahora, todo eso fue por tu estilo de escritura, ¿cómo lo encontraste? Porque es muy particular.

Totalmente. Si, fue pura y exclusivamente por mi forma de escritura, no es nada más que el sencillo desparpajo de dedicarme a hacer yo mismo cuando escribo. El usar las palabras que me gusta usar, mencionando giras que siento que hacen más entendible lo que quiero decir y siempre con esta premisa de decir y no de hablar. Yo como periodista siempre me puse esa premisa, a mí me gusta decir cosas, no me gusta hablar, me parecen cosas muy distintas. Y siempre me propuse eso a la hora de escribir, como que no se me fueran oraciones sin sentido y párrafos sin ideas.

Todo escrito de una manera muy violenta, a mí el concepto de violencia siempre me pareció interesante en términos literarios como, ser violento a la hora de escribir, como utilizar recursos extremos que incomoden, incluso molesten y agredan al lector y con ese estilo me empezaron a pedir, que era lo que yo pensé que me iban a rechazar. ¿Cómo van a admitir que yo escriba así? Y fue un poco la iniciativa del canal, de innovar. Me dijeron: "la idea con vos es de no intoxicarte" en el sentido de no imponerme esos conceptos que tienen los periodistas de vieja escuela. Y me dieron una libertad casi libertina y estuvo muy bueno, también, por supuesto uno va aprendiendo y va madurando y si me pusiera a leer cosas de ese momento seguro que habría publicaciones que yo consideraría sumamente irresponsables. Pero por ahí esa irresponsabilidad, en algún punto, fue sana, y fui aprendiendo de los errores.

Como que fuiste creciendo en el terreno laboral…

Si. ¡Total!. Fui madurando el estilo de escritura, entendí un poco más cómo utilizar o como lograr ese efecto violento que quería que tuvieran determinadas cosas. Desde los títulos, hasta las bajadas, y a veces la elección de una foto. Es como que condiciona mucho la forma en la que se lee lo que uno escribe y bueno, fui encontrandole la vueltita porque Internet es un mundo también muy distinto al de la gráfica y bueno, me fui acostumbrando también a ajustar, claro… yo soy un tipo que solía ser muy largo para escribir, que escribía cuatro o cinco carillas y hoy por hoy las métricas y demás ya te dan tiempo de permanencia de cada lector, entonces, si bien uno escribe para expresarse, también la expresión, muchas veces, a uno le gusta que llegue a otro lado, que no sea el mero hecho de expresarse.

Porque aparte somos comunicadores, entonces necesitamos que nos reciban, y si vos escribís una nota que lleva más o menos diez o quince minutos en leer y el período de permanencia es de minuto y medio, de la gente que visitó tu artículo, vos es como que necesariamente te vas moldeando para tratar de que te lean más, que el mensaje llegue a la mayor cantidad de gente posible y ese yo creo que , iba a decir el objetivo de cualquier comunicador, pero no quiero generalizar, pero hay mucha gente que si.

Te dedicás al periodismo de investigación, y lograste grandes cosas, como la renuncia de una candidata por la repercusión de tu trabajo periodístico. ¿Tenés algún método que lleves a cabo en cada investigación?

No, es como que para mí el periodismo de investigación siempre fue un terreno que me resulta super atractivo, pero siempre traté de ir más para el lado cultural, en donde ejercito poner el periodismo de investigación que sea siempre a modo de seguir aprendiendo un poco. Admito y entiendo que no se practicarlo del todo bien, que me han tocado resolver casos que me excedían y justamente fue eso lo que me resultó atractivo, el hecho de sentirme excedido en mis capacidades, sentirme en pelotas otra vez y decir cómo mierda hago para sacar una nota de acá. Y bueno, entre desesperación y café y madrugadas, terminás sacándolo a pura torpeza y creo que por ahí el método es ese, que preciso para investigar.

El tema es que sigo las cosas que me interesan a mí, nunca me voy de temas… uno a medida que se hace una persona más conocida, cosa que efectivamente sucede, muchas veces por ahí la información uno ya no tiene que ir a buscarla, sino que la información lo busca a uno. Hoy por hoy me llegan muchas denuncias de la provincia de Buenos Aires o del interior del país que me dicen “Che, mirá que acá pasa esto, lo otro” y bueno, uno decide ahí cuando te llegan esas cosas, si se elige para uno o pasárselo a un periodista que pueda orientar mejor a esa persona que está necesitando nuestra ayuda profesional, por decirlo de alguna manera. Y yo por lo general descarto, descarto. Es muy raro que a mí un tema de periodismo de investigación me parezca interesante, y por lo general, las veces que ha sucedido, fui yo el que fue a buscar la información.

Me tocó trabajar con Edward Snowden y con dos profesionales ganadores de premio Pulitzer en Periodismo y lo único que puedo decir es que aprendí como un pelotudo. Fue lo más lindo que me pasó, aprendí más que en los quince años que llego ejerciendo en este laburo, y aprendí porque justamente estaba en bolas, entonces es como que ahí es como que uno aprende a vestirse.

Enlace a un capítulo de De Barrio, el microprograma que conduce:

​Publicaste tu libro hace muy poco, y dentro de unos meses publicás otro, ¿podés adelantar algo?

Sí, por supuesto. Me cuesta hablar de mis métodos porque suena demasiado científico, cuando en definitiva, es algo más tonto y visceral. Escribo mucha ficción. De chico la encontré como una forma de desahogo super útil. Soy una persona muy enroscada. Tengo muchos conflictos conmigo mismo, y siempre encontré en la ficción ese lugar seguro en donde podía escribir cualquier cosa sobre cualquier persona en cualquier lugar y yo iba a salir super impune, solamente cambiando los nombres propios. De esa manera me podía expresar libremente y decir lo que quisiera.

Atrás de ese escudo, empecé a escribir cuentos cuando era muy chico, y se fueron personalizando de adolescente y de grande los fui acumulando, mezclando, editando... todo un laburito muy loco. En estos libros hay cuentos que escribí cuando tenía dieciséis años, y me parece muy interesante meterme en laburos que implican cosas que escribí hace mucho tiempo porque me divierte mucho ver mi cabeza en retrospectiva, e incluso, completarla con lo que es mi cabeza hoy, que no está mucho mejor, pero tampoco mucho peor.

El primer libro es un compilado de cuentos cortos de ficción, donde hago esta terapia medio catárquica y el segundo también, que probablemente sale entre mayo y junio el año que viene y lo vamos a presentar con Planeta. Más cuentos y más ficción como para no volverme loco.

Definí tu labor periodística en una frase.

(Comienza dudando) La verdad es que no lo se. Y creo que como lo definiría en esta frase: "ni siquiera se si me siento periodista, y, muchas veces, no considero periodísticos los trabajos que hago. No porque sean malos ni peores en contraste con nadie, sino porque el lugar del periodista nunca es uno en el que me sienta demasiado cómodo.

Y los laburos son muy variados: un día estoy con leones en Sudáfrica, o me toca hacer una investigación con un premio Pulitzer, por ahí me mandan con un Cura a Madagascar, o una tarde a hacerle una nota a Marilyn Manson. Todo lo que me está sucediendo es soñado y lo disfruto tanto, que no lo pienso como una labor. Lo único que siempre busqué fueron historias y conocer gente, para poder contarlas.

Me comparo con periodistas que yo admiraba o admiro y no encuentro nada en común. Siento que es gente que le ha puesto mucho más el pecho al oficio.

¿No entrará ahí el estilo?

También es una cuestión de contenido, porque siempre depende de cada uno. Pero sí, entran en juego las formas: desde lo estético hasta mi lenguaje corporal. Los tatuajes, el jopo y la barba parecen ser super impresionantes, y no de una persona que pueda hablar frente a una cámara. Es algo que te puede dejar levantado u opacado, como me dicen "el chico malo de los noticieros" que en definitiva son boludos que hacen a la promoción del trabajo que uno lleva a cabo. Igualmente, me gusta mucho más que me reconozcan por otras cosas que por tener tatuajes y llevar jopo.

Mirá, hay una frase que no me canso de decir y que la uso como si fuera un mantra, y es "peor es trabajar" La digo todo el tiempo, cada vez que tengo que quejarme, por ejemplo. Tanto para mofarme de mi persona y del laburo de mis sueños.

Me parece algo sumamente interesante el hecho de los estereotipos y de los prejuicios que incluiste en tu respuesta de acuerdo a lo que se piensa de vos por tener un jopo y tatuajes ¿cómo lo manejas?

¿Por cómo me juzgan? Sí. Yo creo que desde mi lenguaje verbal hasta la forma en la que me muevo, son muy personales. Porque es lo que se me exige. No es que por ahí, de repente quiero ser el paladín de la comunicación. Ni en pedo. Es porque me dijeron "Che, hablá como hablas vos" Y muchas veces, eso genera mucho rechazo. Porque el común denominador de la audiencia está acostumbrado a que le hablen de otra manera. Yo me encuentro con muchos comentarios, desde: "falopero" o "el canchero que no tiene idea de lo que habla" Un montón de cosas que no me duelen, pero son descalificantes.

Ahí entrás en la eterna disyuntiva de que todo el mundo habla bien de la juventud, y dicen que "los jóvenes son el futuro" Y lo jóvenes son un valor per se hasta que se convierten en algo peligroso para el status quo. Y a partir de ese momento es cuando pasas a ser el "boludito" y demás.

Pero no doy bola, aunque tampoco hay que pensar que uno es perfecto. Una cosa es no dar bola a lo que uno considera como "la gilada" y otra cosa es no estar atento a las cosas que te tiran y que están justificadas.

¿Revivirías algún día, en específico, de tu vida?

Creo que no. Estoy muy contento con todo lo que ha pasado. Y soy un tipo que incorpora mucho la muerte a la vida. Siento que no hay que vivir cada día como si fuera el último. Porque de esa manera nadie podría, o por lo menos yo, llevar una vida viviendo así. Perp sí soy de valorar mucho las cosas en su momento, y cuando pasó, pasó.

Sí que me pasaron cosas buenas, pero me gusta recordarlas. Yo soy muy cambiante y contradictorio conmigo mismo y he cambiado mucho de pareceres en estos 30 años. Y no me siento identificado conmigo mismo ni siquiera de ayer.

Es un cambio constante porque lo creo saludable. Me considero sumamente ignorante, pero que trata de luchar contra esa ignorancia todos los días. Por eso no me interaría revivir ningún día de mi vida.

 
 
 

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