Trata de personas: por una justicia que no absuelva culpables y formada en género
- candespann

- 30 jul 2020
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A María de los Ángeles Verón la secuestraron en San Miguel de Tucumán. La lucha incansable de su mamá por encontrarla abrió camino a repensar el delito de la trata de personas. El papel de los medios con el correr de los años y el rescate de víctimas a través del Sistrata Federal.
Fue a hacerse un análisis y hace 18 años que no aparece. Hay vecinos que dicen que vieron su secuestro, en un coche rojo. A su tercer día de desaparición, allá lejos en abril de 2002, se la vio a 30 km de su casa en el centro de Tucumán, drogada y con tacos, ropa distinta a la que se puso cuando se fue a la clínica. Múltiples testigos y víctimas explotadas en prostíbulos la vieron o escucharon de ella. Ella es Marita Verón y pertenece al grupo de esclavas sexuales y sirvientas, como se reduce a diario a las mujeres secuestradas para trata de personas, tráfico humano. A partir de este caso y de la lucha incansable de Susana Trimarco, su madre, por encontrarla, los medios de comunicación y la sociedad comenzaron a ver la trata con los ojos más abiertos; aunque pasaron muchos años hasta que se sancionaron leyes para este tipo de delitos y se llevaran a cabo políticas públicas.

Susana Trimarco con la foto de su hija, Marita Verón.
Para principios de 2019 aumentó un 95% la cantidad de víctimas rescatadas a partir del Sistema Federal de Información Criminal para el Delito de Trata de Personas (Sistrata Federal), administrado por la Dirección Nacional de Investigaciones. En su mayoría, las rescatadas fueron mujeres de entre 18 y 35 años, argentinas, bolivianas, paraguayas, dominicanas y chinas. “Según el ministerio de Seguridad, entre 2016 y 2018 hubo casi 1.200 allanamientos por delito de trata de personas, se detuvo a 632 personas y hubo casi 2.800 víctimas rescatadas”, de acuerdo a Infobae. Estas mujeres eran sometidas a tareas sexuales o a trabajos esclavos en talleres clandestinos. Las rescataron de un infierno que no tiene fecha de caducidad.
La ley 26.842, sancionada en 2012, trata este delito y establece que “se entiende por trata de personas al ofrecimiento, la captación, el traslado, la recepción o acogida de personas con fines de explotación”. Además, establece los derechos de las víctimas y formula la creación de un Consejo Federal para la Lucha contra la Trata y Explotación de Personas y para la Protección y Asistencia a las Víctimas. Aunque no es la única norma que propone ayudar a las víctimas, ya que en 2017 se promulgó la Ley 27.362, con ella se creó el Fondo de Asistencia Directa a Víctimas de Trata, conformado por “un Fideicomiso de Administración destinado a la asistencia directa a víctimas del delito de trata y explotación de personas”.
A través de informes e información recabada a lo largo de estos años, como también los testimonios de víctimas de trata, se supo que, en muchos casos, las mujeres secuestradas y esclavizadas también desarrollan el rol de reclutadoras y deben aceptar trabajos en los que se las engaña prometiéndoles una vida menos “apretada” de plata, pero siguen siendo vulneradas. También, que la trata pertenece a un mundo muy pequeño y todos se conocen, creándose redes en todo el país e internacionales de explotación. Sobre esto investigó Sibila Camps, periodista especialista en desastres y relaciones con los medios.

Sibila Camps, periodista - educadora en periodismo docente en cobertura y comunicación sobre desastres - especialista en relaciones con los medios - escritora
Ya había escrito su libro de investigación “El sheriff” sobre Malevo Ferreyra. Hizo entrevistas y trabajo de campo en Tucumán, que se involucró con el tema de la trata de personas, siempre había algo más que investigar y al poco tiempo de conocer aquella nueva pasión se acercó el juicio del caso Verón, que se realizó en 2012. “’La chancha’ Ale estaba involucrado en el secuestro y explotación de Marita” comenta Camps, no sería la única coincidencia entre sus investigaciones anteriores y el caso de Marita Verón”. Cubrió la mayor parte de las audiencias y esbozó un mapa de redes de trata que la justicia nunca diagramó. “Por una víctima se mencionaban 17 provincias con prostíbulos activos”, agrega.
“El juicio de Marita Verón era complicado porque lo llevaban a cabo tres jueces sin formación en género, que no conocían la problemática de la trata”. Absolvieron a los 13 acusados y se convirtió en otro caso impune. Camps añade “es poco lo que se está haciendo y son pocos los funcionarios con compromiso”. Es poco pero un avance, aunque este delito sigue en expansión. En 2018 el Ministerio de Producción y Trabajo a través del Programa de Rescate y Acompañamiento, informó haber asistido a 1.501 víctimas (972 con fines de explotación laboral, 522 con fines de explotación sexual y 7 casos de explotación no especificados), en comparación con 1.107 víctimas en 2017 y 666 en 2016.
El feminismo con corriente abolicionista se manifiesta en contra de la práctica de la prostitución, mientras que los/as que se presentan como regulacionistas están a favor siempre y cuando la trabajadora sexual elija ejercer tal ocupación. Hay otro grupo en el medio, un híbrido que lo único que reconoce es que la prostitución existe gracias a los clientes y que sin prostitución ni clientes no hay trata. Sibila se pronuncia en este grupo y finalmente agrega: “La ley es divina, está bien, hay que penalizar a los consumidores de prostitución”.
El Sistrata Federal sigue trabajando a través del Ministerio de Seguridad de la Nación para garantizar mayor cantidad de rescates a víctimas de este delito. Aquellas mujeres esclavizadas deben vivir con el tormento de la explotación, el maltrato y carencia de los derechos humanos, básicos en cautiverio. Quienes tuvieron que vivirlo y no pueden contarlo, permanecen en la memoria de todos sus seres queridos. Y cada vez aparecen más organizaciones como La Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR), sindicato de trabajadores sexuales de Argentina, que se encargan de defender sus derechos y velar por los intereses de trabajadores sexuales, además de la lucha constante con la trata. En algo todos los grupos están de acuerdo: la erradicación del delito y de una justicia que absuelve a los culpables.




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