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El mundo de ahora: la mirada de una centennial (Opinión)

  • Foto del escritor: candespann
    candespann
  • 19 feb 2018
  • 2 min de lectura

Actualizado: 20 jul 2020


Nosotros (los centennials) somos muy dependientes de la tecnología. Claro ¿cómo podemos estar sin enviar o recibir un Whatsapp o subir una foto a Instagram? En realidad, muchos dicen que se puede sobrevivir a eso, pero para esta generación es más que una mal nombrada adicción, es una “necesidad básica” Ahora, ¿por qué existen dos grandes polos con un abismo de diferencia tal que unos en sus vacaciones prefieren “desconectarse de todo” porque “lo necesitan” y los otros mueren por tener al menos una pizca de señal? Eso nunca se sabrá, pero no se necesitan estudios específicos o datos duros para explicar que todos somos distintos, y que eso también nos hace únicos. Las otras generaciones a diario se llenan la boca con frases tales como “¿y cómo crees que antes se vivía?” “no existían todas estas cosas” o también una muy dolorosa: “esta generación está perdida” Esas son afirmaciones que solo dan cuenta de nuestra evolución como seres humanos. Obviamente no vamos a tener la misma forma de pasar el tiempo o de comer o hasta de sentarnos como lo hacían en otras épocas. Porque es claro, no somos peores, nuevamente somos distintos. Como lo fue la persona que, así como así, descubrió cómo prender el fuego o también la persona que descubrió cómo crear un smartphone. La historia por momentos junta y por otros separa, como en estos casos sociales, en los que siempre crea diferencias y deja en evidencia cómo hemos cambiado. Tranquilos, no es ni un apocalipsis generacional ni el fin del universo. Es la incertidumbre de nuestros familiares, conocidos y desconocidos, que los lleva a caer en esas frases vacías de actualidad. Esa mal llamada adicción puede venir emparentada por ansiedad, sentimiento de inferioridad, aburrimiento o, simplemente, por un cegado gusto. Lo que queda claro es que día a día se alimenta y permite que nuevos usuarios se le unan. Ahora es común que un abuelito mande un Whatsapp o que tenga Facebook. Porque de eso se trata la vida, de aggiornarse. De traspasar obstáculos, de aprender de cultura a diario, de empaparnos de esta última y de tenernos confianza. Estas nuevas tecnologías también traen, paralelamente, trabajo. Nuevos trabajos y nuevos ingresos. Mucha gente trabaja por Instagram, por ejemplo. Por eso mismo no exactamente somos animales involucionados que buscan un no futuro. Aunque, convengamos que muchas personas utilizan estas herramientas para el mal, algo que es muy alarmante y que en profundidad escribiré en otro post. En fin, utilicemos la tecnología para llenarnos y crear cultura, para enseñarles a las otras generaciones que no es nada malo tener estos pasatiempos, que todavía podemos cambiar el mundo para tener uno mejor. Que tenemos aspiraciones y estas se pueden realizar a través de estos nuevos medios. No desaprovechemos esto que, por ejemplo, para personas como yo, ayuda a desahogar, contar historias, opinar y unir. 


 
 
 

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