El fino hilo de la vida (Crónica urbana)
- candespann

- 16 ene 2019
- 2 min de lectura
Actualizado: 20 jul 2020
En aquella tarde soleada en la que el calor parecía arder cual ácido en la piel de todos, él estaba allí yacido sobre el suelo de una calle poco transitada. Parecía casi invisible a la mirada de quien pasaba por ahí, debido a que se encontraba rodeado de una pareja: parecían intentar socorrerlo pero sin la más mínima preocupación de que realmente le haya ocurrido algo trágico.
"Es un vecino de acá a dos cuadras." Se le escucha decir pacíficamente al hombre que conformaba ese pequeño grupo de dos. "No llamamos a la ambulancia porque tampoco está tan pálido." Al parecer, el único rostro al que auxiliar debía ser cadavérico para que se hallen alarmados. Ella le sacudía dramáticamente la cara a ese pequeño hombre de no más de quince años e intentaba abrirle los ojos. Estos, blancos como la nieve y parpadeantes, parecían ya no querer más.
Ese niño descompuesto, pálido como hoja de papel, era lo más parecido a un esqueleto. Vestía una andrajosa remera roja que, seguramente al haberse tendido en el suelo, se había levantado en la zona baja del estómago, dejando entrever unos cuantos huesos recubiertos de piel; y un pantalón tipo jean negro. Respiraba en forma lenta y pausada.
"Ni locos llamamos a la policía, pienso que si llega, él se rescata solo y se va caminando." Luego de declaraciones tan contundentes, dieron a entender que "es conocido en el barrio" (no necesariamente por buena conducta) que es habitual que le suceda, y que estaban seguros de que el motivo de que se encuentre cuasi muerto eran esas dos principales malditas adicciones que atentan contra la vida de millones de personas, que sin voluntad o con la más mínima, no pueden decir que no.
La moraleja que deja este disgusto, una tarde diferente en la que una vez más la vida deja en evidencia que el hilo que la sostiene es demasiado fino, es que no somos más que simples seres mortales, aunque a veces nos creamos dioses invencibles; Que todo exceso es muy malo y que para vivir lo único que se necesita es hacerlo, sin abusar de lo que sea para escapar de la realidad; que esa es una y no cambia por nada, excepto que pongamos manos a la obra para que así sea. Que día a día nos propongamos ser mejores personas que cultiven conocimientos y cosechen cultura. Finalmente, el Sol baja de a poco y aparece, vergonzosamente, una bella luna llena.




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